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Mostrando las entradas de junio, 2021

Arbitrariedad y antipatía

 A veces me desubico pensando en el sentido de justicia, cuando la verdad es casi inexistente.  Me ha costado entender que tengo que olvidar esa parte de mí que busca un hombro en que apoyarse. Creo que observar a los que lo tienen me ha afectado y me ha llevado a dar por sentado mi propia capacidad por levantarme. Creo que lo que me dolía era escuchar palabras de cariño hacia los demás cuando yo no las recibo y creo que también es normal desearlas pero no hasta el punto en donde mi mente victimiza mi soledad y mis circunstancias. Ahora veo películas románticas sin verme reflejada en algún personaje y leo libros y blogs para entender el comportamiento humano. Nadie puede extrañar aquello que no ha tenido, nada puede vivir en tus circunstancias si su pasado difiere exponencialmente del tuyo y la empatía no da para la acción más allá de un gesto esporádico movido por la culpa. Acaso es mi culpa? dice la conciencia de la persona, la situación de él o ella? la falta de oportunidad...

Stronger Steps

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 Ahora mis pasos pesan más y mi respiración se oye. Mi voz ya no es el ruido de fondo de una conversación, de una narrativa, de una lectura o de otra conversación y un sonido más fuerte ya no la apaga. El cambio empezó por dentro yo misma lo escucho, ya no me da miedo. Temblé al inicio, no lo entendía  qué era eso? No lo conocía.  Lo relacioné con ansiedad hasta que me di cuenta de que era una cuota de verdad, interna pero muy mía. Empezaba a sentirme como algo que importaba y se notó como la transparencia que solía ser, allá en la orilla, empezaba a tener un poquito de color. Las miradas todavía existen, pero ya no duelen con la misma intensidad, ya hay una respuesta, mi respuesta o un silencio elegido.  Existo y estoy empezando a escucharme. Alexa Jhonson

Broken Butterfly

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 Cuando volvimos el maltrato una normalidad? Cuando permitimos que las críticas a nuestra esencia nos apagaran. Cuando nos acostumbramos a adaptarnos a quien tenía alguna autoridad en nosotros. Cuando se nos olvidó quiénes éramos. Ya no recuerdo quien soy, cada vez que nacía en mí una ramita nueva era cortada con críticas, "tan payasa", "tan grande para eso" "tan hablantina" "tan callada". No recuerdo que me gustaba hacer de pequeña porque criticaban mi imaginación, se burlaron de los poemas que escribí de niña y me inculcaron el "callarme, porque hablaba mucho" y el no preocuparme por trabajar o tener una profesión porque para eso se casaba uno. Progresé hasta cierto punto en el trabajo pero por constancia,  pero la falta de un título académico me estancó. Oculto en una serie de mentiras de mejora de liderazgo me golpeó muchos años la verdad.  Sin esa verdad se me fue gran parte de la vida y con experiencia ayudé a los demás titulados ...