Incomprensión o inexistencia de empatía

 Me asusta realmente la falta de comprensión que algunas personas muestran ante las necesidades, opiniones o gustos de los demás. 

Detrás de cada expresión y detrás de cada elección hay un sentimiento asociado que hace que esa actividad sea satisfactoria. Me gusta leer porque me permite alejarme de mi realidad, bloquea los pensamientos y me transporta a una mundo distinto donde yo no vivo y solo observo y donde los pensamientos de los demás prevalecen sobres los míos. Para que eso se dé la lectura debe ser de mi agrado, debe contener los componentes necesarios para desarmar mis pensamientos y debe dejarme un aprendizaje que rumee por algunos días.

Leo también para entender, entender el contexto de las oraciones, las razones de las expresiones, para comprender al originador de la expresión, cuando decido volver mi interés a comprender y deducir tras consideración que esa persona necesita algún tipo de apoyo, comprensión, ayuda o guía y recorro mi biblioteca mental para encontrar aquella idea que le ayude a completar esa incógnita o quizás cerrar un ciclo de ideas necesarias para avanzar.

Es verdad que desde muy niña he intentado encontrar mi propósito a través de la lectura y del aprendizaje de un sin fin de tópicos, en muchos casos buscando felicidad a través del entregar ayuda a cambio de cariño, pues eso me ha hecho falta toda mi vida, y les comento que también ha sido contraproducente pues en vez de cariño recibo dependencia y el uso de este recurso para su beneficio. No he recibido el cariño que busco en cambio por conocimiento aunque el tema compartido sean palabras de aprecio acompañado de caricias. Es probable que mi niña interna todavía me obligue a este tipo de trueque aunque ahora de adulta lucho por desconectar esta motivación y encontrar el cariño en mi propia persona sin necesitarlo de los demás sin embargo, ahora leo para huir de una realidad que duele.

A pesar de expresar mi necesidad de leer para apagar mis pensamientos, la respuesta que recibo es que entonces he de disfrutar leyendo noticias en el periódico y completando las investigaciones legales que debo realizar en mi trabajo y en las lecturas obligatorias de la Universidad para la carrera que no me gusta que justifica la experiencia laboral de un trabajo que aborrezco. Ésto señores, lo he exteriorizado en múltiples ocasiones y siguen sin entender repitiendo la frase de "a ud le gusta leer esas cosas e investigar". Las lecturas obligadas de temas que no me interesan no entretienen mi mente, solo me obligan a pasar la vida frente a algo que repudio.  Esas palabras que he de leer en enciclopedias, periódicos y artículos de fórmulas impositivas no me transportan a un lugar en donde puedo observar sin ser observada, por el contrario, las veo frente a mi y mi cerebro debe obligarse a masticarlas para luego vomitarlas porque son indigeribles para él e incrementan considerablemente la indigestión de pensamientos negativos que intento espantar con las lecturas interesantes de temas elegidos en los cuales encuentro propósito.

La vida nunca me ha dado la opción de elección y cuál maldición escrita con mi nacimiento condena al fracaso cualquier intento que haga para elegir algo distinto. No es algo que he intentado pocas veces ni de las que he renunciado fácilmente aunque sigan sin entender aquellos que las cosas le van saliendo con esfuerzo. Tendrían que vivir en este cuerpo condenado para que realmente lleguen a entender esta maldición que vive conmigo y me obliga a vivir bajo tortura de mi propia cabeza. 

Alexa Johnson 

  

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