La incongruencia de una lectura entre lineas
Hace tiempo no necesitaba escribir pero hoy se rebalsan los pensamientos. Trato de no pensar demasiada algunas cosas y dejo ir aquello que muchas veces no entiendo sin embargo, hay cosas que por pequeñas que puedan parecer crean en mi cabeza una red de pensamientos que intentan integrarse en un orden lógico.
Las personas no se dan cuenta de que lo que dicen o no dicen crean incongruencias en lo que dicen creer y hacen comparaciones desproporcionadas e irracionales para justificar la irracionabilidad. Cada quien crea su reglas de que les aplica y que no y todos justificamos los comportamientos en excusas que no le aplican a alguien mas pues el combo que te creas parece ser único.
Un simple comentario me arrastró de vuelta a la realidad de las cosas. ¿Por qué tratamos de ser tan optimistas que intentamos convencernos que todos los sueños pueden volverse realidad cuando la realidad es que algunos jamás lo harán? Los sueños como muchas cosas necesitan de un ambiente que los haga posible y que muchísimas veces no estará al alcance de cualquiera. Estamos tan acostumbrados a ser o pesimistas o optimistas crónicos que no vemos el medio que es la realidad. Todos la olvidamos a veces.
Traté de crear la idea de posibilidad a travez de compras que jamás utilizaré, no porque haya una imposibilidad física sino porque el escenario jamás existirá. Hay un lugar para todas las cosas y esas cosas no tienen un lugar en mi vida, no lo tendrán. Me perdí en sueños que no tienen nada de real ni alcanzables y como todos me emocioné con las frases hiper-realistas del universo y la atracción mental, el poder de la mente y demás. El hambre emocional crea realidades imaginarias donde no hay hechos comprobables y donde personalmente he creído con la mas firme esperanza solo para encontrar, no diré fracaso sino total inactividad. Claro está, quién cree en eso siempre buscará la forma de justificar su suerte con relatos de experiencia propia o con justificaciones de que lo estas haciendo mal. ¿Quién puede saber o juzgar la intensidad real de mis deseos y la fuerza con la que pedí las cosas para venir a decirme que no creí? La realidad es otra, quiera usted creerlo o decida no hacerlo. Como todo, es un asunto personal. Pero yo lo he probado.
Siempre que digas algo, piensa; hay quien analiza el orden de las ideas, la frecuencia con que se usan y la manera en que lo aplicas solo para enterarse - aunque jamás lo comente - que lo que se lee entre líneas es totalmente incongruente con lo que sale de su boca y que el valor con que mides a una persona esta expuesta fácilmente a quien sabe verlo, así muera con su verdad.
Alexa Johnson
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